Iniciativas de ventas, recursos y asesoramiento

martes, 10 de marzo de 2009

Crédito y Caución, juez y parte

No sé vosotros, pero desde luego muchas de las empresas que vieron en Crédito y Caución (o cualquier otra aseguradora de crédito) una fórmula para reducir el porcentaje de morosidad al máximo, estan planteandose si renovar la póliza o no.

Este tipo de empresas se han visto sorprendidas por la crisis económica del país con la obligación de hacer frente a pleitos millonarios en la resolución del recobro de deuda de sus clientes. Estas empresas deben más dinero a sus asegurados del que perciben por sus pólizas.

Han limitado el credito (o riesgo) que ofrecen a las firmas en función del gremio al que pertenecen y no en función de su tesorería. Esto nos ha llevado, sobre todo a las empresas que trabajamos en torno a la construcción, a volver a fiarnos de nuestro olfato de 'cazador de ballenas' y asumir riesgo de impago por la necesidad que tenemos de continuar con nuestra actividad empresarial.

¿Qué indicativo es hoy en día CyC, Mapfre, etc. de cara a la realidad comercial?

Si nos fiamos de sus datos, tarde o temprano, cerraremos el 'chiringuito' por la falta de pedidos. Si nos fiamos de nuestro olfato comercial nos arriesgamos a tener un porcentaje de morosidad superior al que nuestra infraestructura puede soportar. ¿Qué hacemos?

Apuesto por el cazador de ballenas. Hasta pronto.

1 comentario:

  1. Siguiendo las recomendación del creador del blog, y aplicándome la máxima de "no hay buen señor si no hay buen vasallo", coloco mi comentario donde procede, entendiendo que os encantará volver a leerlo basándome en la seguridad que me confiere mi alta autoestima.

    Buenos días a todos los seguidores y amigos:

    Ummmmm¡¡¡¡¡¡¡ hoy para comer "callos con garbanzos" mi plato favorito, no voy a dejar ni la tripa de la morcilla.

    Perdonadme esta licencia literaria pero nuestro "director de blog" e inspirador, ha acertado nuevamente en el centro de la diana de la actualidad, y me ha ofrecido la oportunidad de permitirme una cura psicológica, volcando mi bien o mal fundamentada ira hacía cualquier entidad de corte financiero, o asegurador; de nuevo eternamente agradecido.

    No quiero, por esta vez, entrar de lleno en las circunstancias del actual estado de la economía, de quien es el responsable,en resumen de si fué antes el huevo o la gallina, tan solo quiero que este espacio libre de expresión, cuidado hermano por ahora....,suponga para mi un conducto de desahogo personal.

    Entidades Bancarias, Aseguradoras, Re- aseguradoras, sociedades que hasta hace tan solo unos meses, se permitían proclamar a los cuatro vientos que ellos eran el principal motor de la economía porque no solo ofrecían la financiación para creación de las empresas si no que además colaboraban en su expansión y crecimiento, y ahora que????.

    En los primeros momentos de la crisis cuando humildemente el empresario les visitaba para contarles sus problemas de tesorería, los problemas más inmediatos no de viabilidad de sus sociedades, adoptaron una actitud que yo denomino "Larrista" , abusando del honorable apellido de ese insigne periodista y crítico satírico del XIX, y nos daban una única respuesta "vuelva usted mañana, que razón tenías Mariano cuando escribiste, "gran persona debió ser que llamó pecado mortal a la pereza".

    Al día de hoy, no saben ni donde están, o lo saben demasiado, a mi me suponen el referente moderno de los "Eforos" sacerdotes guardianes del oráculo , adivinos predecían el futuro a través de la lectura de las líneas del hígado de un buey, de la posición de los astros, de la interpretación de los sueños, de los fenómenos climáticos, de la posición de las runas o caracoles, en resumen y con una expresión castiza "arroz pegao". Zapatero aprende de la Historia, atender al oráculo no siempre asegura una victoria.

    En estos últimos días con más fuerza se nos presentan como estos sacerdotes de la Grecia clásica, envueltos en el misticismo, endiosados, pero como ellos, con un vicio irreprimible por la carne, una voracidad insaciable, lo quieren todo...

    Dios no me abandones.

    Amigos, los que ya me conocéis, sabréis perdonarme.

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